Con las refugiadas y los refugiados de Palestina

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LA REAPERTURA DE LA ESCUELA EN YARMOUK, ESPERANZA EN UN LUGAR DEVASTADO 

Por primera vez en once años, el alumnado refugiado de Palestina de Yarmouk, en Siria, vuelven a la escuela dentro del campamento. Este año, cientos de niños y niñas podrán vivir la vuelta al cole con más normalidad y más esperanza.  

Tras once años cerrada, la escuela al-Mjaidel-Sarafand ha vuelto a abrir sus puertas. Amanya Michael-Ebye, Director de UNRWA en Siria, fue el encargado de inaugurar el nuevo año escolar en una escuela rehabilitada y rodeado del alumnado que había estado años en desplazamiento forzado, debido a la destrucción que provocó la guerra siria en las infraestructuras del campamento. “Es un rayo de esperanza rehabilitar algunas instalaciones de la Agencia en el campamento”, explicó. 

La inauguración fue una fiesta para estudiantes de todas las edades, que fueron recibidos por el personal educativo con mucha ilusión, y para las madres y padres, que se emocionaron al ver la nueva escuela. “Ver la felicidad en los rostros de los estudiantes y miembros de la comunidad después de soportar tanto nos llena de esperanza. ¡Ha sido un gran día!”, dijó Amanya.  

Para apoyar a los niños y niñas y a sus familias a prepararse para el inicio del curso, los equipos de UNRWA han distribuido mochilas escolares y artículos de papelería básicos, como cuadernos, bolígrafos o lápices de colores. También han organizado actividades de apoyo psicosocial para desarrollar las capacidades sociales y emocionales del alumnado.  

“Regresar a Yarmouk, donde nací, como empleada de UNRWA fue extremadamente emotivo para mí. Sé que vivimos momentos difíciles durante nuestro desplazamiento, pero la reapertura de la escuela nos ha dado la esperanza de que podamos volver a la normalidad”, dijo emocionada una de las profesionales de apoyo psicosocial que trabaja en la escuela.  

Para el alumnado la rehabilitación de la escuela significa mucho. “Es espaciosa, limpia y está bien equipada. Es como un segundo hogar. Es el único lugar donde podemos divertirnos, aprender y hacer amigos”, asegura uno de los alumnos. Para estos niños y niñas volver a su escuela supone un salvavidas y una motivación, tras años desplazados y sufriendo las consecuencias del conflicto en Siria.  

Las familias comparten el entusiasmo de los estudiantes. “Es fantástico volver a Yarmouk. De hecho, es mejor para nuestros hijos e hijas asistir a la escuela más cercana a las casas. Estas nuevas aulas van a reducir la carga de ir a escuelas más alejadas y el estrés asociado”, expresa un vecino del campamento.  

La escuela rehabilitada funcionará con doble turno y atenderá a más de 1.000 niños y niñas. El edificio proporcionará un entorno protector y seguro, lo que supone un respiro para las familias que sufren y luchan para llegar a fin de mes y mantenerse a salvo.