Día Internacional Contra la Violencia hacia las Mujeres

Naciones Unidas define la violencia contra las mujeres como "todo acto de violencia que resulte, o pueda tener como resultado un daño físico, sexual o psicológico para la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la privada". Según ONU Mujeres, en 2013 un 35 % de las mujeres en el mundo ha sufrido violencia física y/o sexual en el contexto de relaciones de pareja o violencia sexual fuera de relaciones de pareja.

 

La violencia de género está presente también en el territorio Palestino ocupado (en adelante tPo). Apenas se cuenta con estudios que reflejen la magnitud de la problemática porque muchas mujeres no denuncian debido a que se considera un asunto privado de las familias, y tampoco cuentan con un marco legislativo que las ampare. Entre los estudios existentes destacan los de la Oficina Central de Estadísticas de Palestina (PCBS), que señalan que en el 2011 el 62% de las mujeres casadas en el tPo sufrieron violencia psicológica, el 23% violencia física y el 11% violencia sexual por lo menos una vez.

 

Situación humanitaria en el tPo y cambios en las relaciones de género 

 

La violencia de género en el tPo no puede entenderse sin un análisis global de la vulneración de derechos humanos sistemática que sufre la población palestina debido a la ocupación y el bloqueo israelí.

 

En Cisjordania, el muro continúa siendo aún elemento clave en la restricción de movilidad que sufre la población palestina. Se estima que en Cisjordania hay unos 542 obstáculos que dificultan la libre movilidad, incluidos 61 checkpoints. Por otro lado, la demolición de viviendas y el acoso por parte de los colonos generan una enorme situación de inseguridad para la población palestina.

 

El bloqueo impuesto por Israel en 2007 está asfixiando a la población de la franja de Gaza. Desde principios de noviembre, los habitantes de la Franja viven con unas ocho horas de electricidad al día. Los túneles de contrabando construidos en Rafah, bajo la frontera egipcia, aliviavan en cierta medida el bloqueo y permitían la entrada de fuel pero desde hace 3 semanas permancen cerrados por lo que la escasez de combustible es alarmante. Ello ha provocado el cierre de la planta eléctrica de Gaza, provocando cortes de luz de entre 12 y 16 horas al día. La ausencia de electricidad afecta directamente a la población y a los servicios más básicos, como la sanidad, la educación y el transporte.

 

Esta crisis humanitaria ha provocado reestructuraciones socio-culturales en el interior de las familias y cambios en las relaciones de género. Esta situación está relacionada en ocasiones con el abandono de los hombres de su rol tradicional de proveedores y del estrés producto de las frustraciones y el descenso de la autoestima. Dichas situaciones tienden a agudizare, en las zonas conflictivas, donde las incursiones militares israelíes son mayores o en localidades ubicadas junto a puntos de control israelíes o con mayores restricciones.

 

El problema de la detección de la violencia de género

 

En una sociedad que vive inmersa en un contexto de violencia continuada, la población la acaba normalizando en cierta manera. Por ello, muchas mujeres no detectan la violencia, principalmente en los casos de abuso psicológico y verbal.  Por otro lado, muchas palestinas tienen miedo al estigma social que puede derivarse por ejemplo de una acusación por violencia sexual, y, por ello, no denuncian ni acceden a los escasos mecanismos de protección institucional o humanitarios existentes.  Numerosas organizaciones plantean que es importante acabar con la creencia compartida en la sociedad palestina de que la violencia de género es un asunto privado y que debe resolverse como tal. En esta línea muchas organizaciones están realizando ingentes labores de sensibilización en las comunidades y con profesionales de diversos ámbitos (profesorado, personal médico, policía) para trabajar en la detección y prevención de la violencia de género. También están trabajando con los mukhtar, líderes de las comunidades encargados de solucionar los problemas y disputas, para que respeten los derechos de las mujeres en sus decisiones.

 

testimonios que tejen redes 

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Un marco de protección legal e institucional insuficiente

 

Las organizaciones de mujeres señalan que uno de los mayores problemas a la hora de atajar la violencia de género es la ausencia de un marco legal e institucional que proteja los derechos de las mujeres. La inestabilidad política y la ausencia de un estado debido a la ocupación israelí han impedido crear y mantener políticas, servicios e instrumentos jurídicos que erradiquen la violencia de género y protejan a las mujeres. Por otro lado, existen numerosos resquicios legales vigentes de las leyes jornada y egipcia, aplicables en Cisjordania y la franja de Gaza respectivamente, que no protegen a las mujeres frente a la violencia, sino que las posicionan en una mayor situación de vulnerabilidad. Por ejemplo, el Código Penal Jordano prevé penas reducidas en aquellos crímenes relacionados con “motivos de honor”.  Ante este vacío institucional de mecanismos de protección y servicios de apoyo a las víctimas, muchas organizaciones les están ofreciendo asesoría psicológica y legal. Por otro lado, existen distintas iniciativas de incidencia para cambiar las leyes existentes, y promover un marco legal que proteja los derechos de las mujeres.

 

El compromiso de UNRWA contra la violencia de género

 

Entre las distintas iniciativas desarrolladas por UNRWA con el objetivo de promover el empoderamiento de las mujeres, destaca el trabajo que la agencia ha puesto en marcha para prevenir y responder a la violencia de género. Actualmente en todas las áreas de operaciones de UNRWA se ha puesto en marcha un novedoso sistema de derivación de los casos de violencia de género, en el que están involucrados principalmente los equipos de salud y educación. UNRWA está trabajando en la formación del personal sanitario y el profesorado para la detección de la violencia de género, y su tratamiento. Por otro lado, UNRWA se coordina de forma estratégica con distintas organizaciones, de cara a derivar los casos que necesiten atención especializada.

 

En el tPo las agencias humanitarias, organizaciones sociales y el movimiento de mujeres enfrentan numerosos retos de cara a la erradicación de la violencia de género, que continúa siendo una de las más graves vulneraciones de los derechos de las mujeres. Aún queda mucho trabajo por hacer, más en un marco de crisis humanitaria y ocupación donde las vulneraciones de los derechos fundamentales de la población palestina son cada día más evidentes.

 

UNRWA España se suma a la campaña del Secretario General UNETE para poner fin a la violencia contra las mujeres.

Di NO

UNETE

Para poner fin a la violencia contra las mujeres

http://saynotoviolence.org/es/

 

UNRWA Euskadi tejiendo redes contra la violencia hacia las mujeres

En junio de 2013, en el marco del proyecto “Retratos de empoderamiento” promovido por UNRWA Euskadi con el apoyo de la Agencia Vasca de Cooperación al Desarrollo, una delegación de 10 representantes de organizaciones de mujeres de la Comunidad Autónoma Vasca viajó a la franja de Gaza y Cisjordania. Su objetivo era encontrarse con distintas organizaciones de mujeres del tPo para comenzar a tejer una red de solidaridad entre ellas. En este viaje la delegación pudo conocer las estrategias que desarrollan distintas organizaciones para hacer frente a la violencia contra las mujeres. 

WEB DEL PROYECTO AQUÍ